A
través de una tercera jornada de limpieza continuaron los esfuerzos
por concientizar a la población sobre el cuidado del Humedal
Angachilla, lugar que es considerado parque urbano y cuya condición
se ha deteriorado debido a visitantes que desconocen su aporte al
ecosistema y la calidad de vida de las personas y suelen dejar
residuos tanto en la tierra como en el río.
Andrea
Pino, directora del Centro Transdiciplinario de Estudios Ambientales
(CEAM) de la Universidad Austral, expresó que en las poblaciones
suele existir una percepción negativa de los humedales. “Se
perciben como si fuesen sitios baldíos donde se van a tirar
escombros; como focos de delincuencia donde se va a tomar alcohol y
drogas”, señaló.
Sin
embargo Pino sostuvo que los aportes y servicios que ofrecen estos
espacios naturales son múltiples, incluyendo el control de micro
climas, retención de nutrientes, captación de aguas lluvia y la
purificación del agua, entre otros.
En
este contexto se llevaron a cabo variadas actividades que incluyeron
la limpieza del sitio, una feria de trueque y un taller para la
construcción de casas de anidación para aves, en el cual jóvenes
scouts pudieron aprender sobre las distintas especies que habitan los
humedales. Todo esto se enmarca en un proyecto financiado por el
Ministerio de Medioambiente y liderado por el CEAM en conjunto con la
fundación FORECOS.
Reforestación
El
ingeniero forestal Miguel Cárcamo, quien ha participado de la
iniciativa desde sus inicios indicó que existe un objetivo a largo
plazo que consiste en restaurar el tipo forestal que existía
originalmente en el lugar, vale decir una mezcla de raulí, laurel y
lingue. La importancia de esto va más allá de entregar arboles al
ecosistema, explicó el ingeniero, sino que facilita la llegada de
aves rapaces que se comen a roedores y otras especies que se puedan
considerar plagas.
Otro
beneficio de la restauración forestal que resaltó Cárcamo fue que
“a medida que tu a un sistema incorporas arboles nativos, son
capaces a través de este concepto de ´bosque esponja´ de retener
agua y entregarla lentamente en los meses de verano cuando más se
necesita”.
Baja
convocatoria
A
pesar de que se hizo una invitación “puerta a puerta” para que
los vecinos participaran de las actividades, la convocatoria fue
escasa. La directora del CEAM comentó que aún se cuestionaban las
razones de esto, sin embargo algunos vecinos comentaron que se debe a
que no existe un contacto directo de las personas con el humedal.
En
ese sentido Manuel Pozo, empresario de ecoturismo en “Chonos”,
quien aportó sus kayak para la limpieza del humedal en la parte
acuática, manifestó que solo habrá una mejora se los vecinos son
capaces de tomarle cariño al espacio. Además destacó que “al ser
uno de los pocos humedales urbanos que hay en Valdivia y teniendo en
cuenta la diversidad de flora y fauna que existe en el lugar,
sacandole provecho y manteniendolo, podría ser un perfecto lugar de
enfoque turístico para mostrar a la gente de afuera”.


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